
La que muchos consideran la obra maestra de los 90's (Descarga Featurada de la semana).
Breve historia de uno de los centros de atención (para bien y para mal) de la última década.



Todos esperaban un mesías y estaban dispuestos a estamparle el mote al primero que asomara la cabeza. Así fue como cinco cabezas despeinadas se convirtieron en el centro de atención. Historia vieja ¿No? De cualquier manera, el que ese grupo de chicos se hayan ubicado en ese preciso momento y hayan atacado con tal energía el escenario sonoro fue la primera explosión de una serie que parecería infinita.
La prensa les dirigió todos sus reflectores, la radio les cedió todos sus micrófonos y en un abrir y cerrar de ojos quedaron convertidos en la esperanza y el modelo a seguir de los rockeros del nuevo milenio. Poniendo en un aparador con luces de neón a los zapatos converse, los rizos rebeldes, las chamarras repletas de cremalleras y los micrófonos de cubierta metálica.
Habían hecho resurgir al rock, y el tan celosamente guardado rótulo de “Los salvadores” les había sido asignado con premura y entusiasmo. Ya estaban ahí, sobre un pedestal y cubiertos de miradas pidiéndoles que los complacieran, que no los defraudaran.
Algunos opinan que la responsabilidad fue demasiada, a pesar de todo parece que no hizo demasiada mella en sus capacidades musicales, siguieron haciendo lo suyo, partiendo estándares e imponiendo otros nuevos. Apropiándose de una multitud de seguidores y otra de detractores. Permanecieron ahí en su urna de cristal, la cual parecía deteriorarse ante tanto reproche y tanto comentario despectivo. Miles de clones e hijos bastardos surgieron por doquier, crearon un río y mucha de esa agua era pestilente (razón por la cual creo yo, se ganaron el desprecio de muchos, y no por su música o su desempeño en sí, sino por el tsunami de réplicas que les siguió).
Tres álbumes fueron su identidad, más o menos periódicos. Después sobrevino el silencio acompañado de un “Ya todo pasó porque solo eran una moda superflua y fugaz”. Pero la bola de nieve había sido soltada y ahora no se podía hablar de la década sin hablar de Los Strokes.
Cuando muchos estaban resignados a una ausencia permanente, fue anunciado álbum para este lejano 2011, que parecía tan desapegado de todo lo ocurrido, tan libre de culpas. Regresaron para mostrar que aún tenían con qué brillar. Que aún seguían siendo ellos y seguían sonando como solo ellos suenan, para dicha y desgracia de los melómanos; ese es su encanto y su maldición.
Angles (Como fue titulado su cuarto y último álbum de estudio) No carga con lo que debían haber sido 10 años de evolución desde el Is This It. Pero nadie les pidió eso, nadie esperaba nada, el amor era incondicional y el odio también. Personalmente sigo sonriendo después de una década (aunque siendo sinceros mi primer contacto con ellos lo tuve hace unos 5 años, cuando recién estaba explorando el verdadero mundo sónico) y disfrutando cada riff sobrecargado, cada grito desgarrador y beat acelerado.
Ocupan un lugar especial en el corazoncito de mi iPod y tienen mi respeto por haber logrado tremenda sacudida en la escena. No son unos genios, no son The Next Big Thing, solo son The Strokes, solamente eso. Los que tienen su lugar asegurado en la historia musical, los que aparecerán en el primer párrafo de los dosmiles. The Strokes siguen vivos.

